
Pablo Berasaluze colgó ayer el gerriko ante casi tres mil personas en el frontón Bizkaia. El pelotari de Berriz concluyó su carrera profesional con una victoria y certificó su pase a la historia de este deporte.
Aunque el resultado de su partido número 1012 era lo de menos, Berasaluze quiso dar una última alegría a su afición. Con Mikel Urrutikoetxea como compañero, logró arrebatar la victoria a la pareja formada por Olaizola II y Larunbe por un ajustado 22-18.
El encuentro fue sólo una excusa para brindarle un merecido homenaje en el que participaron familiares y compañeros en la cancha. Entre ellos, el pelotari Ibai Zabala, que bailó en su honor. El diputado general, Unai Rementeria, le hizo entrega de una tradicional caja de madera tallada a mano con una inscripción en euskera “Eskerrik asko Pablito zure pilota joko biziarekin geure geurea dogun kirola indartzeagatik”.
Durante el acto, al que también acudieron el lehendakari Iñigo Urkullu y el alcalde de Berriz, Roland Isoird, Berasaluce colgó su fotografía en la pared del frontón Bizkaia. Su imagen permanece ya junto a la de otros pelotaris legendarios e ilustra su papel en la historia de este deporte.