Últimamente estamos viviendo grados de sobreinformación respecto a la economía que no se habían dado antes; no al menos en el pasado reciente. El rescate de la economía irlandesa, que fue precedido por el de Grecia, ha puesto en primera página de diarios y televisiones la economía. También se ha convertido en un problema de primer orden para mandatarios políticos e instituciones europeas. En un intento de poner blanco sobre negro, quisiera alejarme de la crítica para hacer un poco de pedagogía, para que el lector (siempre sabio) juzgue, después, por sí mismo.
El punto de partida
Desde la entrada en vigor del Euro como moneda de once estados europeos, al Banco Central Europeo (BCE) se le encomendó la labor de controlar la inflación, es decir, el nivel de precios de los productos y servicios. Para ello, su principal indicador y herramienta es el control de la masa monetaria (agregado monetario M3, para los más avezados), es decir, el dinero que hay en circulación en el sistema. Por tanto, no puede poner la máquina de hacer billetes a funcionar de forma indiscriminada si no queremos encontrarnos de un día para otro que la barra de pan sube de 1,20€ a 2€.
En consecuencia, salvo que el BCE cambie su postura, podemos decir que el dinero que hay en circulación es relativamente fijo, y por tanto limitado.
El endeudamiento de las administraciones
A mis alumnos les suelo contar que me pasé cinco años estudiando empresariales para terminar concluyendo que la clave es que los ingresos sean iguales o mayores que los gastos a final de año. Esta regla es válida para la economía familiar, la economía empresarial o de la administración pública.
En los últimos tiempos, éstas últimas, han visto cómo los ingresos (por ejemplo los impuestos recaudados) se han reducido y los gastos (como las prestaciones por desempleo) han crecido. Al calcular la diferencia entre gastos e ingresos, ha resultado que los gastos superaban a los ingresos; esto se denomina déficit.
Sin embargo, han seguido pagando las prestaciones por desempleo, los sueldos de los funcionarios y el resto de gastos. Para ello, han pedido prestado a las entidades financieras que convencidas de que la administración nunca quiebra, les han prestado con mucho gusto todo el dinero que necesitaban. En resumen, se han endeudado.
Los bancos ya no prestan dinero
Este fue uno de los detonantes de esta crisis; las entidades financieras dejaron de prestar dinero con la facilidad que lo hacían anteriormente. Analizando la causa, ya se ha dicho que era una cuestión de confianza; pero veamos qué es eso.
Las entidades financieras llevan al extremo la máxima económica de la mejor asignación de recursos escasos. Ellas asignan dinero (recurso escaso) a los mejores proyectos, que desde su perspectiva son los que más posibilidades tienen de devolver lo prestado. Así las cosas, le prestarán primero al que tenga un rating crediticio más alto, es decir, una clasificación mejor en la carrera para devolver la deuda. Las agencias de valoración utiliza cada una escala de puntuación, pero la más conocida S&P (Standard & Poor’s) valoran como posición óptima la deuda AAA, que ha venido siendo la clasificación de muchas administraciones, incluida la vasca, hasta hace bien poco.
Evidentemente, las empresas y particulares, tenemos otras valoraciones mucho peores, y de hecho se utilizan otras escalas. Pero la lógica de las entidades no cambia, asignarán el recurso escaso a los mejor colocados en el ranking de la devolución, en los que más confían.
Los rescates
Los casos de Grecia e Irlanda son casos en que, llegado un punto, ni las entidades financieras han creído que sus gobiernos serán capaces de devolver la deuda, y por tanto, cuando había que renovar los créditos, los mercados (las entidades o personas que les prestaban) les han empezado a exigir más intereses, más garantías… de forma que su pago se convertía en inasumible.
Para evitar su quiebra, otros países les han dado su aval, su garantía de que si ellos, Grecia o Irlanda, no pagaban, pagarían ellos.
¿Y ahora qué hacemos?
Con todo, si las mejor colocadas para recibir dinero son las administraciones y cada vez necesitan más cantidad, porque están más endeudadas, resulta que están consumiendo todos los recursos del mercado financiero, dejando muy pocas posibilidades a los proyectos empresariales y a los individuos que quieran comprar una vivienda, por ejemplo.
Así, resulta necesario frenar la dinámica que se ha generado, como es el creciente endeudamiento de las administraciones públicas, las empresas o de las economías familiares, que en ocasiones se han endeudado para realizar operaciones poco ortodoxas; unas para pagar gasto corriente, otras para operaciones especulativas y, las últimas, para irse de vacaciones.
Acostumbrados al exceso de información, ya no calibramos lo importante de lo esencial, y así, damos por importante “llamarse AAA” ,sin darnos siquiera cuenta, que lo importante a estas alturas de la pelicula no está en ser llamado de una u otra manera, si no ser quien asigna estas valoraciones. Estos mismos listos del culo, que siguen dando y quitando, valorando y catalogando, son los que al inicio de la crisis categorizaban aquellas famosas ” hipotecas subprimes” como AAA . A otro perro con ese hueso, yo todavía estoy esperando que alguien de una vez termine por contar las verdades de esta crisis. Las autenticas, las irrefutables, yo me conozco una. Que levante la mano el que se conforma con menos de un 3% por su dinerito depositado, en un fondo, un plazo fijo, o un plan de jubilación, multiplquese por la inmensa masa monetaria que supone a nivel mundial y deposítese en manos de unos cuantos gestores financieros. El resultado es obvio, de algún sitio tienen que sacar ese 3%. Así terminamos viendo que unas veces es de las bolsas, otras de las materias primas, y ahora que el negocio anda cortito, se exprime a los estados necesitados de fondos, y si de paso un “coleguita” le baja la calificación le podremos cobrar un 5.5% en vez de un 4%. Resultado final, en los presupuestos del 2011 el estado español dedicará el 20% de su presupuesto a pagar intereses de la deuda,en vez de poder dedicarlos a sanidad ó a educación . PERO NO NOS OLVIDEMOS QUE POR OTRO LADO TODOS QUIEREN SEGUIR COBRANDO SU 3%.