
Banarte Antzerki Taldea estrena esta noche en Abadiño su nueva obra ‘Dudas razonables’, en la que un jurado popular deberá decidir el destino de un acusado. La obra quiere enfrentar al público a una situación en la que podría encontrarse y hacerle recapacitar “sobre la fuerza de nuestros prejuicios, que nos complican tomar decisiones neutrales”.
La representación comenzará a las diez de la noche en Errota Kultur Etxea con dirección de Javier Lireña y texto de Rafa Herce. Junto a este último, completan el reparto Aitor Coello, Rosane Mateo, Loli Reñón, Dolma Romera, Isabel Rodríguez, Eduardo Falces, Eduardo Pombar e Idoia Bilbao.
Para escribir el libreto, Herce se ha inspirado en la obra ‘Doce hombres sin piedad’ de Reginald Rose, para mostrar las deliberaciones de un jurado popular sobre un caso de asesinato. Pero este es sólo un argumento general tras el que se oculta la complejidad de la mente humana.
“Queremos mostrar la dificultad que tenemos para juzgar de manera objetiva. Todos acarreamos unas experiencias previas, unos prejuicios que hacen muy difícil que seamos neutrales”, comenta Herce. “Y hay que tener en cuenta que cualquiera de nosotros nos podemos encontrar en la situación de ser miembro de un jurado popular y tener que decidir si alguien es culpable o inocente”.
El objetivo de Banarte es lograr que el público “se enfrente a un espejo y recapacite sobre qué haría en ese caso. Que reflexione sobre si podría tomar una decisión objetiva y racional o si sería incapaz de librarse de todas las circunstancias que arrastra”.
Sin matices
A pesar de que la obra en la que está inspirada se sitúa a mediados del siglo pasado, Herce cree que hay temas que siempre están de actualidad “porque se basan en el comportamiento humano, en nuestras neuras, nuestras opiniones. Son situaciones atemporales, intrínsecas a todas las personas”, declara.
Para Herce, el principal problema es que “generalmente nos encontramos con situaciones en las que podemos optar por un término medio y escoger un gris; pero en un juicio sólo hay blanco o negro, o se es absolutamente culpable o totalmente inocente. No hay matices”.
Desde Banarte confían en que el público se identifique con lo que ve en el escenario y se cuestione a sí mismo. “Todos creemos tener la razón, pero la verdad no es absoluta, no está en poder de nadie. Nos pertenece a todos”, expone.
