
A lo largo de estos últimos años, las oleadas de bárbaros han ido apareciendo por nuestras villas y ciudades.
Según informes presentados por los legados y centuriones a cargo de la seguridad pública, las bandas invasoras aparecen por lo general durante las horas nocturnas y se retiran antes de la llamada de maitines.
Los legados reconocen la dificultad de poner freno a estas incursiones debido a la excasez de hombres para organizar las patrullas de vigilancia y debido a que, al parecer, los bárbaros reciben una importante ayuda por parte de ciudadanos locales.
No. Esto no es el siglo III, es Durango en el siglo XXI.
Vemos cada día con mayor hartazgo como los fines de semana, y cualquier día considerado festivo, algunos de nuestros conciudadanos aprovechan las horas nocturnas para recrearse en el más absoluto gamberrismo. Habitualmente éste tiene como objetivo el mobiliario urbano o el descanso del resto de los vecinos.
La última, durante las celebración de la Feria del Libro y Disco Vasco, ha supuesto el destrozo de las vallas de protección de las obras de Santa Ana (para ello al parecer usaron un Dumper de la empresa que lleva a cabo este proyecto para arrancar y mover el vallado). Más curiosa ha resultado la perfomance o interpretación artística sobre la estatua que conmemora una de nuestras tradiciones locales, como son las ‘zezenak dira’.
Tal vez no se den cuenta, pero en realidad estas ‘bromas’ las pagamos todos. Vale que no directamente, pero sí lo hacen sus padres, sus amigos o sus vecinos cuando pagan los impuestos municipales.
Estos gastos, y más en tiempos de crisis, no dejan de ser un absurdo. Está por ver a cuánto asciende el costo total de todos estos daños.
Fdo. José Antonio Delgado
En efecto, yo estuve allí y a las 5 de la tarde parecían los famosos grandes almacenes en el primer día de rebajas. Todo un éxito. Estaría muy bien poder disponer de este tipo de entretenimientos para los niños y niñas más a menudo. Las fotos lo dicen todo.