Jesuitak Durango permanece fiel a su lema ‘Los sueños de mañana, nuestros retos de hoy’, sin perder de vista que el alumnado es el eje central de su labor académica. Una visión de un futuro para la que será imprescindible una juventud formada tanto intelectual como espiritualmente. En ese sentido concentra sus esfuerzos el centro educativo de la localidad, a lo largo de los dos años de Bachiller.
Jesuitak ejerce su labor a partir de una comunidad educativa compuesta por muchas personas y formas de pensar, una “mezcolanza que se fundamenta en un trabajo común entre los estudiantes, sus familias, el profesorado y la comunidad jesuita”, describen desde el centro. “Nuestra labor educativa busca el máximo desarrollo de la felicidad de cada alumno y alumna a partir de la adquisición del conocimiento y la exposición a experiencias vitales”.
El objetivo de esta metodología es procurar la excelencia académica “partiendo de las potencialidades de cada uno de ellos, para potenciar sus cualidades académicas, espirituales, intelectuales, sociales, artísticas, psicomotoras… En definitiva, de todas las facetas que le convierten en persona”, detallan.
Unas personas que buscan promocionar más allá de su actitud crítica, “siempre enfocada hacia la transformación del mundo desde una perspectiva constructiva”.
Experiencias vitales
En el perfil del alumnado de Jesuitak se prima el desarrollo de las 4 ‘C’: Comprometido, con el cambio y la transformación de la sociedad; Consciente, conocedor tanto de sí mismo como de la sociedad y sus desequilibrios; Competente, capacitado en el apartado científico y tecnológico; y Compasivo, capaz de abrir su corazón, de ser solidario y de hacer suyo el sufrimiento de los demás.
A estas 4 facetas que conforman el perfil del alumnado “se podrían añadir otros adjetivos como comunicativo, amante de la naturaleza, autónomo, saludable, responsable, creativo, amante de nuestra cultura vasca y durangarra, abierto al mundo que está a nuestro alrededor”, enumeran.
En esa línea, en Jesuitak entienden que hay que facilitar toda una serie de experiencias y en Bachillerato disponen de actividades de voluntariado en Durango a lo largo del curso. Entre ellas, el apoyo a centros de personas mayores, de síndrome de Down, APNABI, casa de acogida de Jesuitak, Cáritas o a la iglesia local. Fuera del curso, se organizan campamentos de trabajo de verano, con asistencia a hijos de presos o residencias de personas mayores.
En cuanto a la búsqueda de la excelencia educativa, también se facilita la participación en certámenes y competiciones: European Youth Parliament, con programas de debate entre colegios europeos; Be Green (un concurso internacional sobre ecología); el programa Empresario por un Día, que les permite integrarse en la vida de empresas del entorno; o la iniciativa Start Innova, que promociona la actitud emprendedora con dinámicas de trabajo en equipo.
Respecto a la oferta educativa de Bachiller, Jesuitak mantiene las ramas de Ciencia y Tecnología y Ciencias Sociales, “pero con flexibilidad”. “Somos conscientes de que el alumnado del siglo XXI tiene muchas opciones, y no todos optarán por una carrera universitaria. Por ello, dedicamos muchos esfuerzos a la atención tutorial, tanto grupal como individualizada y personalizada para cada estudiante. Con todo este trabajo, nos esforzaremos en ayudar a cada uno de los jovenes a orientar su verdadera vocación”.