
La II. Gala del Deporte Vasco ha premiado al durangués Ricardo Aragón por su dedicación al rugby y a la federación durante tantos años. Como jugador pasó por equipos como el Universidad de Bilbao, el Elorrio y el Durango y, cuando colgó las botas, se convirtió en juez de la Federación vasca durante doce años y también en médico en la Selección de Euskadi.
-Fue la propia Federación de Rugby de Euskadi la que te nominó para este galardón. ¡Todo un reconocimiento!
-Fue un acto entrañable y emocionante en el que se homenajeaba a deportistas de la talla de Richard Oribe y Virginia Berasategi, que a la postre fueron galardonados como mejores deportistas del año, así como a Martín Fiz (Campeón del mundo de Maratón) y a Ángel Villar (presidente de la Federación Española de fútbol).
-Has dedicado mucho tiempo y trabajo al rugby. ¿El premio lo ha compensado?
-Cuando haces algo lo haces porque te gusta y no por el premio que puedas recibir. Pero sí que es cierto que se agradece que valoren tu trabajo, esfuerzo y dedicación. De todas formas, lo que creo que han valorado en realidad es el trabajo de un club como es el Durango Rugby Taldea.
-Como jugador pasaste por equipos como el Universidad de Bilbao, el Elorrio y el Durango. ¿Qué recuerdos tienes de esa etapa?
-Recuerdo campos con mucho barro, duchas de agua fría, controles de la Guardia Civil y los terceros tiempos, en los que con una cerveza en la mano repasábamos el partido con los árbitros.
-¿Cómo fueron tus inicios en este deporte?
-Todo empezó mientras yo estudiaba en la facultad de medicina de la Universidad de Bilbao y jugaba al fútbol de portero. Tenía 18 años y un día vi unos carteles en los que pedían voluntarios para jugar el campeonato universitario de rugby. Me animé a jugar, y al año siguiente dejé el fútbol y me federé. Al terminar la carrera, se fundó el equipo de Elorrio con los que jugué 6 temporadas hasta que se constituyó el Durango Rugby Taldea, club con el que jugué otras tantas temporadas y en el que luego continué como directivo.
-Después pasaste a ser juez de la Federación y médico en la Selección de Euskadi. ¿Qué destacarías de esa segunda etapa?
-Cuando colgué las botas estuve 5 ó 6 años como médico de la Cultural de Durango hasta que volví a retomar mi afición por el rugby, esta vez como árbitro. Lo fui en todas las categorías y también arbitré a chicas. Fue más tarde cuando empecé como médico de la selección de Euskadi absoluta y, después, y hasta la actualidad, con el resto de categorías.
Profesionalización
-¿Qué te ha aportado el rugby?
-Muchos buenos momentos y también grandes amigos de los que puedes contar con ellos en cualquier situación. Sin el rugby tampoco hubiera podido conocer mucha gente y muchos lugares que he podido visitar. En el aspecto físico, he tenido suerte, pues las lesiones me han respetado bastante y he podido disfrutar de la práctica de este deporte durante bastante tiempo.
-Y, por último, ¿cómo ves el rugby en la actualidad?
-Es una pregunta difícil de contestar porque la respuesta depende del punto de vista desde el que se mire. En el aspecto deportivo o como aficionado, el cambio que han sufrido las reglas en estos últimos años han hecho que el rugby sea un deporte más dinámico y bonito para el espectador, pero esta misma circunstancia nos conduce a la pérdida de la aureola amateur que tenía en nuestros inicios. Nos empuja además a entrenamientos más intensos y continuados, y terminará siendo un deporte profesional, como ha ocurrido en los países en los que el rugby es el deporte rey. En cuanto a las categorías inferiores, al no ser un deporte con tanto arraigo como pueda ser el fútbol, tendremos que seguir haciendo verdaderos juegos malabares para formar equipos cadetes, juveniles y chicas, uniéndonos con otros equipos como el Arrasate. Tenemos además que suplir la escasez de técnicos cualificados locales con otros foráneos.