
Shinova ofrecerá mañana, tras el txupinazo, uno de los conciertos más esperados de las fiestas. Hay expectación por ver a la banda de Durangaldea que nació en 2008 y que, con siete discos ya en el mercado, es toda una referencia en el panorama musical estatal. Hablamos con Dani del Valle, integrante del quinteto junto al cantante y letrista Gabriel de la Rosa, Erlantz Prieto (guitarra), Ander Cabello (bajo) y Joshua Froufe (batería).
-Habéis actuado en festivales de primer nivel, como el Bilbao BBK Live o el Sonorama Ribera, pero el de ‘Sanfaustos’ tiene que ser para vosotros un concierto muy especial.
-Sin duda alguna. Estamos nerviosos, pero en el buen sentido, porque tenemos muchas ganas de tocar en casa. Según se va acercando el día lo ves cada vez más real y empiezas a ser consciente de cuánta gente cercana se va a acercar para vernos: familias, amigos, conocidos, gente del entorno laboral…
Es como si tuviéramos una especie de deuda con todas las personas que nos han seguido durante estos años. Que viajaban y hacían un montón de kilómetros para asistir a nuestros conciertos en Madrid o donde fuera cuando todavía no habíamos normalizado que Shinova podía compartir cartel con Amaral u otros grupos punteros. Y es verdad que también fue la leche tocar en el BBK Live, porque es un festival al que hemos acudido como público, pero el de Durango va a ser muy emocional y muy chulo.
-Pero, en tu caso, habrás tocado muchas veces en Durango.
-Sí, pero no en Ezkurdi y como uno de los platos fuertes del programa. Imagínate si habré tocado en Durango que la primera vez que actué fue con 15 años en una fiesta de fin de curso de Jesuitas. Yo ni siquiera estudiaba allí, pero me invitaron y allí me planté
-Podemos esperar alguna sorpresa sobre el escenario en el concierto?
-Estamos preparando con cariño una pequeña sorpresa de la que prefiero no adelantar nada por si al final no se puede dar. Lo que está claro es que estaremos a la altura de lo que supone un público como el de Durango porque, además, tenemos un directo potente.
-Cursaste los estudios de guitarra-jazz en Musikene, el Centro Superior de Música de Euskal Herria, y durante un tiempo compaginaste la labor de docente con la de integrante de Shinova.
-Sí, cuando acabé la carrera empecé a trabajar en algunas Escuelas de Música, pero llegó un momento en que no era posible por el volumen de trabajo que teníamos. Me acabé cogiendo una excedencia y, salvo catástrofe, que tampoco sería un drama porque me gustaba lo que hacía, no creo que vuelva.
Consumo efímero
-Publicasteis en marzo vuestro último álbum, ‘El presente’. ¿Qué queréis transmitir con este trabajo?
-Queremos llamar a la reflexión y reivindicar que hay que disfrutar de cada momento en una época de sobreestimulación audiovisual en la que todo se consume de forma demasiado efímera. La gente necesita estímulos constantes y hay que pararse a vivir un poco el presente.
-¿Cuál ha sido el secreto de Shinova para haber conseguido consolidaros de esta forma?
-Hemos picado mucha piedra y hemos ido consiguiendo pequeños hitos que, al final, se han convertido en una bola de nieve. Pero lo más importante ha sido que nos lo hemos currado mucho y que cada vez nos hemos rodeado de mejores equipos de trabajo.
-Para finalizar, y como un durangarra más. ¿Qué planes tienes para las primeras jornadas de fiestas?
-Hace años que no podía estar en fiestas por temas de trabajo, así que trataré de aprovechar bien el primer fin de semana porque el segundo tocamos en Sevilla. Me gustaría ir al txupinazo, pero va a depender de cómo hayan ido las pruebas de sonido y de cómo nos veamos, porque tocamos poco después. Después del concierto daremos una vuelta por las txosnas y por Goien, pero sin pasarse demasiado porque el sábado tengo comida y habrá que hacer un poteo previo.