El cementerio de Durango albergó ayer, por primera vez, un acto en recuerdo de las personas que fueron asesinadas en los bombardeos fascistas de 1937 y enterradas posteriormente en fosas comunes. Sirvió para inaugurar la escultura de Jesús Jáuregui que busca reivindicar la memoria de las decenas de personas sepultadas bajo tierra que cayeron en el olvido.
El acto fue presentado por la escritora Erika Lagoma. En su transcurso, Pilar Martinez Lizariturri, familiar de una de las víctimas, recordó la importancia de actos así para mantener vivo su recuerdo. “Lo que se olvida, no existe”, remarcó.
Desde el Ayuntamiento también insistieron en esa idea. “Teníamos una deuda pendiente con quienes fueron enterrados sin nombre ni apellido”, destacaron la alcaldesa, Ima Garrastatxu, y el teniente de alcalde Julián Ríos. “Este espacio de memoria es para todas y todos vosotros, para que después de 86 años tengáis un espacio digno de recuerdo y homenaje a vuestros familiares”.
Las asociaciones Gerediaga y Durango 1936 impulsaron en 2021 una investigación sobre las personas que fueron enterradas en las fosas comunes y hasta el momento han logrado identificar a más de 80. Además, la Sociedad de Ciencias Aranzadi realizó una prospección en el cementerio en la que no se detectaron restos.