Los de Londres se han pasado un pelín con Bilbao. Y el alcalde Juan Mari Aburto debió corregirles cuando le entregaron hace unos días el Premio como mejor ciudad europea de 2018. A Bilbao no le hace falta presumir de ciudad, le sobra con ser desde su fundación villa.
Aburto podía haber explicado a los ingleses que la única ciudad de Bizkaia es Orduña, y que el mundo entero es un Bilbao más grande. Eta kitto!
Bilbao aprovechó la movida de la Transición para deshacerse del humo de los Altos Hornos y de los astilleros Euskalduna y contruir su flamante Guggenheim y convertirse en un miniparaíso descontaminado y desparasitado, sin humos ni CO2, con su OTA, dispersando todas sus contaminaciones y humos y chatarras por toda Bizkaia. Y el paraíso que era la Bizkaia rural, la de los caseríos románticos y verdes praderas y bosques de robles y hayedos, tuvo que acoger en su seno todas las porquerías de la Villa de Bilbao. Y solo le quedó como memoria de su pasado romántico el Parque de Urkiola y de Gorbea y algún que otro rincón.
El alcalde de la villa, debería haber dicho, al recoger el premio de la entidad organizadora del concurso The urbanism awares en dura competencia con Ljublana y la mismísima Viena imperial, que el premio en realidad le pertenece a Bizkaia entera, que Bilbao, la villa-taller y fundición y astillero de antaño, ha sido transformada en una residencia para profesiones liberales y altos ejecutivos. Bueno, además de eso, para la expansión sin límites de las Grandes Superficies comerciales, que, esas sí, lo están llenando todo, todas las villas, todos los campos… están a su disposición.
Bizkaia, territorio histórico, sembrado a voleo de villas y anteiglesias, mantiene a pesar de todo el tipo y el garbo de guapa moza, tal como la pintaron nuestros pintores. El mundo entero, más que un Bilbao más grande, se da un aire con Bizkaia.
De la villa de Bilbao al villorrio de Durango, convertido durante estos días en un paraíso verde donde huele a rosas y el silencio se oye, todo ello en versión del ilustre ayuntamiento. Tuvieron que darle el premio a Bilbao como ciudad porque como villa no lo hubiese ganado. Sería Durango la flamante acreedora de este último título.