Las redes sociales reproducen estos días un mapa pintado en color trigo y sangre. Una visión muy gráfica de los ???feminicidios??? o asesinatos machistas cometidos este año en el Estado. La cifra más elevada corresponde a Catalunya, con 24 víctimas, seguida de Andalucía (17), Valencia (13) y Madrid (12). Aunque en proporción a la población, el tercero y cuarto lugares lo ocupan Castilla-La Mancha (6) y Aragón (3), también teñidas en rojo en el mapa, mientras que Madrid aparece de amarillo, lo que indica una violencia de menor intensidad. En la comunidad autónoma tenemos un índice medio, con 4 asesinatos, y Navarra está limpia, en blanco. La Diputación de Bizkaia informaba esta semana de que ha contabilizado 2.747 casos de agresión en un año y alerta del aumento de la violencia contra las menores.
Un total de 42 mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas en lo que llevamos de año (las contabilizadas oficialmente) y, según informaciones proporcionadas por el movimiento Feminismo en Red, se han registrado 876 desde 1999. Más que las de ETA.
¿Alguna respuesta política o social a esta masacre? Esta semana, en que se conmemora el Día Internacional contra la Violencia Sexista, el 25-N, hay que volver a denunciar la pasividad social ante este problema.
El abandono de estas víctimas se ve, además, avalado por un gobierno del Estado absolutamente insensibilizado, no sólo ante esta bestialidad, sino ante los nocivos efectos de la ideología que la sustenta: el androcentrismo y su consecuencia lógica, el machismo.
Para este gobierno, la desigualdad no es un problema, las organizaciones feministas no tienen sentido, decidir si se lleva adelante o no un embarazo no es un derecho de las mujeres sino del Opus Dei y sería mejor que dejáramos a los hombres nuestro puestos de trabajo y volviéramos a ???nuestras labores??? a ver si así se reduce el paro.
Los responsables de los medios de comunicación del mismo espectro ideológico se quitan las caretas y muestran su verdadero rostro. Las mujeres asesinadas vuelven al rincón de las páginas de sucesos y el feminismo ha dejado de existir en sus páginas, incluso en los días señalados en lila en el calendario. ¡Menos mal que el movimiento sigue, y muy vivo, en la calle y en las redes sociales!. Aun a pesar de muchos.
Y ahí reside nuestra esperanza. Sobre todo después de que la ???American Political Science Review??? haya dado cuenta de un estudio sobre la violencia sexista realizado en cuatro décadas y 70 países, que revela que el movimiento feminista es más importante para la progresiva erradicación de este ???problema global??? que la riqueza de las naciones, la izquierda, los partidos políticos o el número de políticas en puestos de poder.
Así seguirá siendo. Porque es el movimiento feminista quien porta la antorcha de las que nos precedieron en la lucha por la igualdad. Lucha, sí. Porque los derechos no se regalan, se conquistan.
Algunas personas creerán que reivindicar la igualdad no es necesario porque la inequidad es algo ???natural???. Otras seguirán pensando que ya está conseguida y que no queda nada que reivindicar. Podrán negar la realidad, pero antes o después acabarán dándose de bruces contra ella.
Según el citado estudio, en Europa la violencia sexista es para las mujeres un peligro mayor que el cáncer. Un 45% de las residentes en el viejo continente experimentamos algún tipo de agresión física o sexual. Otra cosa es que queramos ser conscientes de ello.