Este Primero de mayo se celebró en uno de los grandes pueblos de la margen izquierda un partido de fútbol femenino de categoría regional, que arrojó un resultado abultado de victoria de las locales. El equipo visitante contó con 9 jugadoras, ya que a estas alturas de temporada no es sencillo desligarse de compromisos para acudir a jugar con tu equipo a más de 40 km de distancia de tu casa.
El equipo visitante se ha formado con jugadoras de Gernika, Bermeo, Forua, Amorebieta e incluso una riojana que trata de sacarse el EGA de lunes a viernes. Casi ningún fin de semana puede jugar, pero entrena todos los días y, a veces, según cuándo es el partido, es una gran lateral derecha. Otra jugadora fue madre hace 10 meses, pero es buena de en posición de medio y además, lucha como una titana cada balón.
Otro hándicap para estas categorías de fútbol femenino es el arbitraje. Donde en regional masculino hay 2 linieres y árbitros (el número de equipos masculino multiplica por 10 al femenino en esta categoría), aquí hay un único árbitro de campo que, si quiere ascender de categoría y arbitrar ligas “superiores”, debe cumplir las normas a rajatabla y no arriesgarse en decisiones que, si alguien de Federación viene a ver su trabajo, le ponga trabas a ese ascenso. Nuestro equipo femenino visitante está abajo en la clasificación. Arbitraje sencillo siempre que no quede nada fuera de lugar, el acta sea simple y ninguno de los clubes presente quejas ni haya ruido. Lo plano y gris es lo mejor en estas situaciones, lo que, muchas veces, deja fuera de juego arbitrajes justos y decididos.
Entre los equipos de la comarca del oeste de Bizkaia figura como destacado un club de la cuenca del río Arratia, ubicado en Igorre, que ha captado jugadoras de pueblos de comarcas de la zona y ha dado lugar a la desaparición de los equipos locales de Amorebieta, Bermeo y otras localidades. Buena prueba de la falta de estímulos y alicientes que sienten las mujeres ante un deporte sin suficiente apoyo, trabajo de fondo real sin peros, y un interés por apoyar y financiar el fútbol femenino.
El deporte escolar o aficionado no es rentable económicamente y eso lo convierte en algo que “hay que hacer” pero no en algo por lo que hay que apostar. El femenino es aún más complicado de fomentar ya que, a no ser que seas el Athletic o el Bizkerre, las fotos no lucen y los logros son menores.
Frente a este bello desconcierto, esta situación de pocos alicientes reales, palpables, definitivos, en este partido la afluencia local de público adulto y de niñas dejaba en evidencia el interés de la generación más joven de mujeres vizcaínas y del público por ese deporte. Entre las niñas menores de 10 años y sus padres, muchas se fotografiaron con una copa en las manos y una cara de ilusión y afición muy expresiva.
Valdría la pena alentar esta afición al deporte mas educativo bajo la perspectiva de solidaridad, amistad de superación del individualismo en aras de una ilusión compartida. Es una gran oportunidad para fomentar valores que, de otra forma, es complicado integrar en las generaciones venideras.
El deporte escolar es esencial para todas las personas. Si queremos mejorar la sociedad hay que mejorar las personas de las nuevas generaciones. Hay que extender la práctica deportiva escolar lo máximo posible para todas para ahuyentar opciones perjudiciales que siempre acechan.
Interiorizar un hábito deportivo es fundamental para cualquiera.
Honorio es una persona que empodera a otras y con valores dignos de tener en cuenta, otra vez acierta en este artículo. Todos mis respetos.