A veces pensamos en él, luego lo olvidamos largo tiempo. Hoy, con las inundaciones y los desastres ecológicos, parece necesario vigilarlo muy de cerca: la casa que le han puesto encima, las ratas que lo habitan, las malezas que lo llenan e impiden la marcha de la corriente…
Hubo un tiempo lejano en que Amorebieta pensó hacer un túnel para desviar las aguas en tiempos de crecidas desde la entrada en el pueblo hasta el barrio de Astepe. Pero ya se ha olvidado. En Durango se hacían con bandas de voluntarios limpiezas del cauce, se han hecho muchas cosas, pero el Ibaizabal está sucio.
Quizá ha llegado el momento de plantearse todos los pueblos ribereños un programa conjunto de cuidados permanentes.
¿O no?
Dicen que más vale prevenir que curar…
Erreka eguna urtero egiten zan herri askotan. ez dakit ohitura mantentzen dan