Quien durante estos dos meses se haya desplazado hacia Cantabria habrá podido comprobar el increíble avance de las obras de la Super-Sur, un proyecto que impresiona por su magnitud espectacular y sus dificultades técnicas. Impresionante de verdad. Pero, inevitablemente, uno no se queda sólo con la impresión, sino que inmediatamente le viene a la cabeza el soterramiento del tren de Durango por contraste.
Resulta incomprensible e inaceptable que mientras que en Bilbao y su área metropolitana obras de enorme magnitud y dificultad se realizan en tiempos record, en Durango estemos aún esperando -no sabemos por cuánto tiempo- a que de una vez por todas se resuelva el dichoso asunto del soterramiento. Porque a este paso va a resultar que el soterramiento del tren de Durango va a necesitar más tiempo que la construcción de todo el metro de Bilbao.
El del soterramiento era un proyecto global: soterramiento del tren a su paso por Durango, eliminación de la barrera ferroviaria que parte a Durango en dos, recuperación de la superficie ocupada hoy día por la estación, andenes, vías, etc. para la posterior construcción de equipamientos. Y ahora resulta que estamos hablando sólo de eliminación de los pasos a nivel, de que las vías seguirán durante años partiendo el pueblo en dos, de que dependemos de la construcción de las cocheras de Lebario para depender después de la construcción de la sede de Euskotren.
Mientras, se terminará la Supersur, se ampliará el metro de Bilbao hacia los municipios cercanos, los bilbainos se desplazarán a otras capitales en el TAV, y podrán incluso desplazarse en unos minutos a tomar unos chiquitos en Castro. Parece mentira que después de tantos años estemos donde estamos. Y eso tiene un nombre: dejadez. Y las responsabilidades son siempre de quien ha tenido o tiene el poder, ya sea autonómico (gobierno), territorial (diputaciones) o municipal (ayuntamientos). Responsabilidad por tanto de “los unos” y de “los otros”.
¿Y ahora en qué fase estamos? ¿Qué se está haciendo si es que se está haciendo algo?
Los ciudadanos tenemos derecho a estar informados. Y no nos vale que los unos echen la culpa a los otros, porque no les damos los votos para eso. El soterramiento y lo que conlleva es un deseo unánime de los durangueses. Y tenemos derecho de exigir a nuestros representantes municipales que se unan y presionen a sus partidos, que recuerden que les damos los votos para defender los intereses de los ciudadanos por encima de los intereses de su partido y de sus propios intereses político-económicos para que se conviertan en auténticas “moscas cojoneras” defendiendo los intereses del pueblo al que representan. Y que nos digan lo que hacen, que lo comuniquen, porque, si no lo hacen, pensaremos con razón que no hacen nada.
Cuanta razon tienes, cada vez va más a las capitales y menos a los pueblos aunque sean pueblos importantes y paguen sus impuestos como los de las capitales